Hace más de 4 siglos que mi pueblo, La Palma del Condado peregrina hasta
llegar a la Aldea del Rocío para rendir pleitesía la Patrona de Almonte. Como todas las
hermandades rocieras, La Palma lleva con como insignia y estandarte de la
Hermandad un Simpecado con la imagen de la Virgen, siendo el Simpecado, junto
con la medalla que portan los romeros la más claros símbolos que identifican
ante todos y en especial ante la Señora almonteña.
Durante los más de cuatrocientos años de
historia de la Hermandad han existido diversos simpecados. En la actualidad se
usa uno realizado en tisú y plata sobredorada bordado en oro, con oleo del gran
pintor Santiago Martínez Martín. El diseño corresponde también a Santiago
Martínez y la ejecución es obra del orfebre Manuel Seco Velasco en el año 37.
Desde entonces la silueta de este Simpecado palmerino representa la fe y el
cariño de un pueblo hacia a Virgen del Rocío y guía a todo un pueblo hasta la
reja del Santuario.
El Pueblo de La Palma ha portado con orgullo
su insignia rociera siglo tras siglo por calles y avenidas, por caminos y
veredas, con sol y lluvia, con calor y frío. Siempre compartiendo su peso las manos
de palmerinos, sin nunca posar su vara en el suelo. Es una ley no escrita que
cuando suenan las campanillas doradas del Simpecado es que flaquean las fuerzas
del portador y hay que relevarlo. La tradición
palmerina se hace norma, y los rocieros de La Palma se afanan en que no se pose
el Simpecado en el suelo. Solo se ha de posar en una iglesia o en una capilla
bendecida para tal función, como la capilla de la carreta de la casa de
Hermandad en el Rocío.
Además el Simpecado palmerino no se guarda en
cualquier sitio. La Hermandad muy cuidadosa con el tesoro que guía en el camino
tiene en La Palma tres sedes habituales en las cuales se custodia el Simpecado.
La Ermita Castillo del Valle donde reside
durante todo el año y tiene sede canónica la Hermandad. En el Valle se celebran las Sabatinas y el Simpecado recibe ofrendas florales de muchas parejas de tras su boda.
La Iglesia parroquial de La Palma, donde se
realizan los cultos de triduos y función principal de la Hermadad. Cuando el
Simpecado está en la parroquia es colocado o en el altar de triduo o en la
capilla del Sagrario.
Y en los días entre la procesión por La Palma
tras terminar el triduo y la romería se guarda en la capilla del convento de la
Hermanas de La Cruz, camaristas de honor de la hermandad.
Durante la Romería y la peregrinación de
invierno el Simpecado sale y vuelve a la capilla de la carreta en la Casa de Hermandad.
En años como este, en el cual la Virgen se encuentra en su pueblo, las hermandades
al no disponer de Casa de Hermandad en Almonte suelen formar la comitiva para ir a la parroquia de la Asunción desde el Arco del Chaparral. La Hermandad palmerina hace
uso de de una iglesia del pueblo de Almonte.
En la cita invernal con la Pastora de las
Marismas de este año, en el cual se conmemora el 200 aniversario del Rocío
Chico, junto con el Jubileo y el Año Santo de a Fe, la salida y recogida de la
comitiva de la Hermandad de La Palma se ha realizado en la Ermita del Santo
Cristo de Almonte.
Haciendo memoria, ha recordado una estampa de camino con tres
carretas: Badajoz, Toledo y La Palma. Subiendo las tres hermandades por la
Calle Sevilla y ocupando la Plaza y aglomerándose los romeros en esas
escalinatas de acceso a la Ermita del Santo Cristo para saludar y presentarse
ante la Hermandad Matriz. Esto fue en los años 90 las obras la iglesia de la
Asunción de obligo a la Matriz de Almonte a recibir a los simpecados y peregrinos en la Ermita del Santo Cristo.
Otro hecho que pasó a la historia y nos
recordará para siempre las Sevillanas de Guillermo Alameda, fue cuando la
Hermandad de La Palma con el esfuerzo del Pueblo entero peregrinó un año a la
aldea sin carreta a causa de la epidemia de la “lengua azul”, portando el
Simpecado de mano en mano por el Camino hasta llegar a la Casa de Hermandad. Ese
año fue el primero de la hermandad de Palma de Mallorca como filial y a pesar de
disponer de una carreta con tiro de mulas también peregrino a pié con el Simpecado.








